sábado, 6 de marzo de 2021

ALGUNAS ESQUINAS DE CARACAS [Historia, Origen de sus Nombres y Leyendas]

 

ALGUNAS ESQUINAS DE CARACAS

[Historia, Origen de sus Nombres y Leyendas]

 Origen e Historia de los Nombres de las Esquinas de Caracas.




 En Caracas, la ciudad Capital de Venezuela, sus esquinas tienen nombres muy particulares; detrás de estos nombres se encuentran muchas historias y leyendas de una Caracas antigua, que no quiere desaparecer.

 ESQUINA DE SOCORRO:

Su nombre viene porque allí se encontraba un Puesto de Socorro o Ayuda Humanitaria (tipo: ambulatorio).

 ESQUINA DE ANGELITOS:

Cuenta la leyenda que el presidente Páez se encontraba con una mujer ajena y mandó a sus militares a que le avisaran por si venía alguna persona, a estos guardias los llamaban angelitos.

 ESQUINA DE PADRE SIERRA:

Su nombre viene de la época de la colonia, en honor de Don Joseph de Sierra, Capellán de las Monjas Concepciones, quien vivió en éste lugar en 1766.

 ESQUINA DE SOCIEDAD:

A principios del siglo XIX, se encontraba en el lugar una casona que fue sede de la Sociedad Patriótica en 1811.

 ESQUINA DE EL CHORRO:

El nombre viene por los Agustín Pérez, él tenía un negocio donde preparaba la mejor bebida de piña y papelón y tenía un sistema de despacho único que al escuchar el sonido del centavo al caer en una alcancía, él despachaba el jugo sin necesidad de abrir la puerta.

 ESQUINA DE LA ROMUALDA:

Cerca del puente Catuche para el año 1824, existía la pulpería de la Sra. Romualda Rubí, quien todos conocían por Ña Romualda.

ESQUINA DE PELIGRO:

Para el siglo XIX éstas esquinas era un campo abierto con algunas chozas, donde por la noche los delincuentes robaban a los inocentes transeúntes.

 ESQUINA PELE EL OJO:

Un bodeguero instaló su negocio en el lugar y lo llamó Pele el ojo al peligro.

 ESQUINA DE LAS ÁNIMAS:

Para el siglo XIX, surgió una leyenda, que cuando la oscuridad llegaba al sitio se podía escuchar un coro de voces fúnebres.

 Unos curiosos salieron a la calle para descubrir quiénes eran los cantores y se encontraron con sombras con túnicas blancas, que tenían hachas encendidas, y dijeron que eran ánimas del Purgatorio.

 ESQUINA EL MUERTO:

Durante la guerra de los cinco, en las calles de Caracas, la mayoría de los heridos morían por falta de atención, al terminar las batallas, los camilleros pasaban para recoger los muertos.

 Una vez recogiendo los cuerpos de repente se levantó uno y les dijo: "no me lleven a la tumba, que todavía estoy vivo"; después de esto, los vecinos del lugar decían; "esta es la esquina donde se levantó el muerto".

 ESQUINA DE SAN FRANCISCO:

Toma su nombre gracias a la iglesia de San Francisco, que se edificó en 1593. Es una de las más conocidas esquinas de Caracas.

 ESQUINA DE LA BOLSA:

En esta esquina tenía su casa la bisnieta de Don Diego de Boiza, que según la leyenda el nombre proviene de la descomposición del apellido Boiza.

 ESQUINA DEL CONDE:

Se debe su nombre, porque vivían 2 Condes con título nobiliario, ellos fueron Don Fernando Ignacio de Ascanio (Conde de La Granja) y Don Antonio Pacheco (Conde San Javier).

 ESQUINA EL GUANABANO:

Su nombre se debe al árbol de guanábana que en aquel sitio prestaba su acogedora sombra.

 ESQUINA DEL CARMEN:

Todas las familias deberían aceptar un patrón o abogado de la casa, por tal razón empezaron a poner sobre las puertas de los zaguanes, retablos y bustos religiosos con el patrón de la casa.

 Una de las pocas que se conserva en Caracas, es en la esquina del Carmen, con su mismo nicho con la imagen de la virgencita de los escapularios.

 ESQUINA LAS GRADILLAS:

Su nombre se debe a que allí existían unas gradillas o gradas, para bajar a la Plaza de Armas o Plaza Mayor de la Colonia.

 Es una de las más emblemáticas esquinas de Caracas.

 ESQUINA DE LAS MADRICES:

Fue llamada así en recuerdo de las bellas hijas del Capitán Domingo Rodríguez de la Madriz.

 ESQUINA DE SAN JACINTO:

Su nombre lo da El Convento de San Jacinto, construido el siglo XVI.

 ESQUINA LAS MONJAS:

En el siglo XVII, hubo una viuda rica que dedicó su vida y fortuna a la Iglesia.

 En lo que hoy es el Capitolio, había una casa de dos pisos la cual convirtió en el Convento de Santa Clara, la viuda, sus 4 hijas, 3 sobrinas y 2 jóvenes, tomaron los votos como monjas.

 ESQUINA ABANICO:

El nombre de Abanico parece corresponder a la forma de las esquinas, pues debido a que la quebrada Catuche corre justo en ese sitio, las fachadas de ambos lados debieron abrirse, formando un ángulo.

 En 1898 se embovedó la quebrada de esta esquina, ya casi totalmente edificada.

 Otros atribuyen su nombre a los calores que sufría una dama cada vez que pasaba un “proyecto” de amante por su casa.

 ESQUINA CANDILITO:

La Candelaria y Santa Rosalía, durante el siglo XIX, la iluminación de las calles de Caracas se hacía con candiles o faroles colocados en la parte más conspicua de las esquinas. Para 1897, esta esquina ya tenía esa denominación.

 Resulta peculiar que en Santa Rosalía existe una esquina homónima, con la misma referencia histórica.

 ESQUINA CANÓNIGOS:

Su nombre se remonta a un pequeño cementerio para eclesiásticos fundado en el siglo XIX por los canónigos de La Catedral, pertenecientes a la cofradía de San Pedro.

 ESQUINA CARMELITAS:

Para el año de 1725, en una casona situada al sur de la Iglesia de Altagracia, vivía Doña Melchora Josefa de Ponte y Aguirre, quien para aquella fecha solicitó y logró del Rey, convertir su morada en un convento dedicado a las «Carmelitas Descalzas de Santa Teresa».

 ESQUINA CIPRESES:

En el sitio donde hoy se levanta la Iglesia de Santa Teresa, construida por Antonio Guzmán Blanco, existió el oratorio de San Felipe de Neverí y el convento donde vivían los Monjes Neristas.

 Lo que dio nombre a la esquina fueron los hermosos cipreses que se levantaban por sobre las tapias del convento anexo.

 ESQUINA COLISEO:

Alrededor del año 1820, funcionó allí el Teatro Coliseo y la esquina que anteriormente se había dado a conocer como «Las Sanavrias», cambia su nombre a Coliseo.

 Otro ejemplo de que la historia puede leerse en las esquinas de Caracas.

 ESQUINA CRISTO AL REVÉS EN LA PASTORA:

Cuentan que en ésta esquina vivía un zapatero que cosía artísticamente tanto las zapatillas de tacón Luis XV como las botas de los soldados.

 Dicen que cuando un colega se instaló a pocas casas, el zapatero colocó de cabeza a un Cristo para presionarlo a que le alejara al competidor, de allí viene su curiosa denominación.

 ESQUINA EL CUJÍ:

Hasta mediados del siglo XIX, Caracas tenía por límite oriental el convento de San Jacinto.

 Justo en el sitio conocido hoy como esquina de El Cují terminaban las casas de la capital. Señalaba el límite de la ciudad un hermoso cují que daba sombra al rancho de un pobre zapatero remendón conocido como Ño Carrasquero.

 ESQUINA LA CRUZ LA CANDELARIA:

Por muchos años existió en esa esquina una cruz.

 Antes de la Independencia, allí se celebraron las fiestas de Cruz de Mayo, corridas de toros, desfiles de Carnaval.

 Aseguran que, en la última visita del Libertador a Caracas en 1827, se hizo en esa esquina un templete donde el pueblo le rindió homenaje.

 Aunque pasa desapercibida para los transeúntes, en la esquina se mantiene una antigua cruz que recuerda su origen.

 ESQUINA LA PELOTA:

En 1680 se comenzó a construir una muralla para proteger a Caracas de los piratas, esta muralla pasaba por esa misma esquina siguiendo los límites del río Catuche.

 Sin embargo, no fue construida completamente, pues la población no la aprobaba.

 Los empresarios europeos, llegados con la Compañía Guipuzcoana, descubrieron que aquellos gruesos lienzos de muralla, eran muy propicios para el juego de pelota y los adaptaron para crear la primera instalación deportiva conocida en la historia de Caracas.

 Desde entonces se llamó el lugar «la calle de la Pelota» y luego «la esquina de la Pelota».

 ESQUINA LA TORRE:

Catedral de Caracas no tuvo torre en sus primeros 100 años, por lo que las campanas colgaban de unos horcones de madera que servían de campanil.

 El reloj de la torre fue puesto en su sitio durante la administración del presidente Juan Pablo Rojas Paúl entre 1888 y 1890.

 Las campanas actuales son más nuevas que el reloj.

 Se trata de una de las más famosas esquinas de Caracas y desde su origen fue el punto más activo de la capital; su alrededor se hicieron hoteles, negocios mercantiles y cafés, todos de gran fama y animación.

 ESQUINA LLAGUNO:

Toma el nombre de Don Felipe Llaguno, gran terrateniente dueño de cultivos de cacao.

 La gran casa que allí se levantaba era conocida por los ricos aromas que de ella salían, pues en épocas de cultivo los esclavos trabajaban el cacao dentro de la casa.

 ESQUINA MERCADERES:

El nombre de esta esquina es tan antiguo que no se tiene registro de su origen.

Desde siempre se le ha llamado de esa forma tal vez porque en esa zona, tan cercana a la calle comercio, se colocaban personas ofreciendo varios productos pues de allí partían las caravanas y los viajeros que iban camino al Puerto de La Guaira.

 ESQUINA PAJARITOS:

En esa esquina se encontraban los Padres Franciscanos que obtuvieron agua por cañería de cal y canto para su huerta y su convento.

 En la huerta habían pilas a las que iban a beber agua los pajaritos que con su canto alegraban toda la cuadra.

 Un ejemplo más de que la historia puede leerse en las esquinas de Caracas.

 ESQUINA PRINCIPAL:

Los primeros edificios de la ciudad estaban ubicados en los alrededores de la Plaza Bolívar y en la esquina noroeste, se levantó un pequeño fortín de 2 pisos llamado el Principal.

 De allí salían todas las órdenes de las autoridades militares; éste Fortín era también usado como cárcel principal por lo que en un principio esta esquina se conoció como Cárcel Real. Luego se construyó allí el Teatro Principal.

 ESQUINA SAN JACINTO:

Uno de los espacios públicos más antiguos de la ciudad; su nombre lo da El Convento de San Jacinto, construido en el siglo XVI.

 ESQUINA SAN PABLO:

Durante la epidemia de viruela en Caracas en 1580, se erigió por voto de la ciudad el primer templo de San Pablo el Ermitaño.

 Allí ocurrió el famoso milagro de sanación del Nazareno de San Pablo, a través del limonero que se encontraba en el huerto del templo.

 En 1880 Antonio Guzmán Blanco tumbó el templo para levantar el gran teatro de ópera, hoy Teatro Municipal, lo que causó que la gente comenzara llamar esta esquina «Esquina de Municipal «, olvidando la iglesia de San Pablo.

 ESQUINA SANTA CAPILLA:

Debe su nombre a la iglesia de la Santa Capilla, construida en una de las más conocidas esquinas de Caracas en 1883 por Guzmán Blanco.

 En esta zona existió anteriormente una ermita construida por Diego de Lozada cuando fundó la ciudad, dedicada a San Mauricio y bajo la advocación de San Sebastián.

 Se dice que allí se dio misa por primera vez, por ello en 1926 el templo es decretado Basílica Menor por el Papa Pío XI.

 ESQUINA TRAPOSOS:

Algunos autores afirman que la esquina derivó su nombre de una familia venida a menos que tuvo que dedicarse a vender ropa vieja.

 Esto llevó a afirmar que traposo, significaba lo mismo que ropavejero o trapero.

 Esa esquina se llamó en tiempo de la república, ESQUINA DE ARRECHEDERRA o de Los Arrechederra, por la familia que vivió en el sitio.

 Ese nombre desaparecería luego y la esquina figuró en los mapas de Caracas con el nombre de «Esquina de los Traposos».

 ESQUINA VEROES:

Era el lugar donde tenían su hogar los hermanos vascos Francisco y Pedro «de Verois» por los días de la Compañía Guipuzcoana.

 El uso de este apellido vasco se modificó con el tiempo para transformarse en Veroes.

 ESQUINA DOS PILITAS:

Fue llamada así porque allí vivían 2 hermanas gemelas que compartían el mismo esposo y eran muy alborotadas, y al ser un lugar de parada para los que venían del puerto, muchos de los se acercaban a la casa a pedir agua, como la situación no era muy agradable para el celoso marido, decidió instalar en las afueras de la casa 2 piletas o pilitas de agua, para que en ellas saciasen su sed a los hombres y bestias que pasaban.

 ESQUINA LA MARRÓN:

En esta esquina Don Lorenzo Marrón estableció su domicilio. éste caraqueño se codeaba con la gente más ostentosa y distinguida de Caracas durante la primera mitad del siglo XVII.

 Pero su aposento no fue la razón por la cual la llamaron esquina la Marrón, sino la belleza de sus hijas a las que cariñosamente les llamaban "Las Marrones".

 ESQUINA DE MIRACIELOS:

En 1696, se desató una terrible peste en Caracas.

 Como no encontraban la forma de curarla y estaba acabando con la población, acudieron a Dios para rogarle el cese de la peste.

 Sacaron en solemne procesión la imagen del nazareno, en medio de oraciones al pasar por una esquina donde había un árbol de limón, la cruz del nazareno lo tropezó y en la corona de espina se enredaron varias ramas, cayendo cantidades de limones al suelo. la gente tomo los limones y se los frotaron en las yagas, dicen que muchos se curaron y cesó la peste.

 Desde entonces esa esquina se le llamó miracielos y al árbol, el Limonero del Señor.

 ESQUINA ZAMURO:

En la vieja Caracas había un matadero ubicado en esta esquina, por lo que era común ver buena cantidad de aves merodeando el lugar.

 Para anunciar la venta de carnes a los vecinos, el dueño lanzaba cohetes para anunciar que había matado nuevos cerdos a muy tempranas horas, ya que las ordenanzas de la ciudad prohibían a los expendedores vender después del mediodía.

 ESQUINA DE PELÁEZ:

La familia Peláez habitó, según parece evidente, entre las esquinas de Llaguno y Cuartel Viejo, sector que recibía a mediados del siglo XVIII el nombre de cuadra de Peláez en la que la pareja poseía un amplio solar para esparcimiento de su numerosa familia.

 El matriarcalismo caraqueño hizo que por largos años la esquina se llamara de “Las Pélaez” feminismo repetido en muchas esquinas de la ciudad por notoriedad de sus mujeres, como fue el caso de Doña María del Carmen Peláez y Hurtado, quien se casó con Don Esteban Ponte y Blanco, Caballero de la Orden de Alcántara.

 ESQUINA DE CERVECERÍA:

Allí antiguamente estaba localizada la fábrica de Cerveza Caracas, principal patrocinante del equipo fundado en 1942 llamado Cervecería Caracas B.B.C., y que hoy en día se le conoce como, Los Leones del Caracas B.B.C.

 ESQUINA CURAMICHATE:

Antes denominada La Hoyada, debe su nombre a un antiguo puente que cruzaba la quebrada de Cien fuegos que pasaba por esa esquina.

 Dado lo irregular del terreno en esa época, resultaba intransitable ese lugar, además era utilizado como vertedero de basura de la zona.

 El puente fue inaugurado el 14 de agosto de 1873 por el presidente Guzmán Blanco en honor al desembarco de 1870 en Curamichate, Estado Falcón de Guzmán Blanco y sus aliados para tomar el gobierno.

 ESQUINA SANTA ROSALÍA:

Adquirió ese nombre entre 1724 y 1732 porque en ese lugar se decidió trasladar la ermita de Santa Rosalía y la construcción de la actual iglesia.

La ermita había sido constituida en 1696 y estaba en la hoy Esquina El Viento.

 ESQUINA EL VIENTO:

Conocida inicialmente como Sabanita del Viento, era un lugar apartado y despoblado de la ciudad donde abundaban los árboles, la maleza y se hacía más evidente los fuertes vientos por las pendientes alrededor.

 ESQUINA SORDO:

Rememora al General Manuel Salvador Noriega, quien ya retirado de los oficios militares se dedicaba a cuidar la panadería de uno de sus familiares.

 El general había perdido por completo el sentido auditivo y dado su carácter comenzaron a llamar la esquina como la del sordo.

 ESQUINA ALCABALA (Ave Este, con Ave Fuerzas Armadas):

como su homónima en la parroquia la Candelaria, la esquina de Alcabala significaba el límite sur de la ciudad, en ella se encontraba la carretera para ir a El Valle.

 ESQUINA GUAYABAL:

Ostenta el nombre de los árboles que abundaban en esas cercanías del río Guaire.

 Muchas cuadras en el casco central de Caracas llevan simplemente nombres de árboles que son muy notorios y que para la época eran los mejores puntos de referencia.

 ESQUINA REGENERACIÓN:

En 1875 se inauguró el primer puente sobre el río Guaire por donde pasaban carruajes.

 Entre los muchos títulos que se autoimpuso el presidente Guzmán Blanco, estaba el de "regenerador de Venezuela", al inaugurarse la obra se le denominó Puente de la Regeneración, pero apenas pasados unos minutos la gente le comenzó a llamar Puente Hierro hasta nuestros días, la esquina aún conserva su nombre original.

 ESQUINA VELÁSQUEZ:

Lleva ese nombre por Don Domingo Velásquez, un profesor que dictaba Latinidady Retórica en el Colegio Santa Rosa de Lima.

 En la esquina se encontraba la residencia del profesor, que al pasar los años vendieron y fue transformada en la Botica Velásquez.

 Inicialmente la botiquería estaba dentro de los límites de Santa Rosalía, porque estaba en el cuadrante sureste, pero luego fue mudado a un local en frente (suroeste) que ya está en los linderos de la Parroquia Santa Teresa.

 ESQUINA DE CRUZ VERDE:

Con motivo de la doble epidemia de viruelas y fiebre amarilla que azotó a Caracas en 1696, el 20 de abril de ese año el Gobernador Don Francisco de Berrotarán, hubo de informar al Rey sobre la gran mortandad de gente habida en esta Ciudad.

 La epidemia había causado tal cantidad de víctimas, que no cabían los muertos en las iglesias y se enterraban en los campos.

 En tal situación el obispo, Don Diego de Baños y Sotomayor, solicitó del Gobernador permiso para fabricar una ermita dedicada a Santa Rosalía de Palermo, "de lo cual habían derivado gran consuelo los fieles".

 El 16 de septiembre del siguiente año el Rey dio la aprobación a la fábrica, y recomendó que el Obispo bendijera los campos antes de dar sepultura a los muertos y se pusiera en ellos una cruz.

 La Esquina se llamó primero de la Cruz de San Jacinto, porque los terrenos lindaban con los del convento de los dominicos, pero el color de que fue pintada muy pronto motivó que se le llamara de la Cruz Verde, nombre con el cual aparece en todos los planos conocidos de Caracas.

 ESQUINA DE SOLÍS:

Deriva su nombre de la Panadería de Augusto Solís, establecida en esa esquina a fines del siglo XVIII.

 De ella se hace mención en 1787, aunque más tarde, en 1796, se identifica el lugar sin hacer referencia a Solís, cuando el Alarife Juan Basilio Piñango comenzó la ejecución de unas obras " desde la Esquina del Doctor Muñoz y la Calle que sigue al estanque de la carnicería del Carguata..."

 En las Actas del Cabildo de 1812 se encuentra referencia al "cantón o estancia de Solís" lo que hace suponer que el solar del panadero era de apreciables dimensiones, y tal vez contenía una huerta.

 En la Esquina de Solís fue trasladada en 1850 la pila pública que se hallaba en la vecina esquina de Muñoz, la que después de haber permanecido por algún tiempo en el antiguo Museo de Arte Colonial de la desaparecida Casa LLaguno, fue finalmente colocada en la Quinta de Anauco.

 ESQUINA DE CRUCECITA:

La Esquina de Crucecita era una hondonada, por pasar por allí la quebrada del Teñidero, así que este nombre no debe referirse a la cruz que debió marcar el sitio donde fue instalada una Catedral provisional por elñ Obispo Don Narciso Coll y Prat en 1812, debido a la destrucción ocasionada por el terremoto del 26 de marzo.

 Tampoco pasó por allí ningún camino real, a cuya salida hubiese plantado una cruz, como era acostumbrado, y menos aún parace provenir el nombre de los tiempos del Obispo Díez Madroñero, pues la esquina toma forma sólo poco antes de 1874, siendo el de ese año el primer plano que la muestra, aunque sin nombre.

 El plano de 1875 la llama de la Cruz, así como los subsiguientes, hasta el de 1897, en que aparece la Crucecita, El Plano de 1919 es el primero que corrige en la Crucecita.

 ESQUINA PLATANAL:

Al oeste de la Plaza de Candelaria se extendía antiguamente una ciénaga, razón por la cual ese lugar tardó mucho tiempo en desarrollarse.

 Respecto al nombre del plátano, citado Alvarado a José de Acosta, dice que debieron hallar semejanza entre estos plátanos de Indias y los plátanos que celebran los antiguos.

 ESQUINA DE FERRENQUÍN:

A principios del siglo XVIII vivió en esta esquina un popular personaje de apellido Ferrenquín que poseía un circo en el que se realizaban corridas de toros y actividades relacionadas con la fiesta brava. Para ese momento ese sector fue conocido como Circo Ño Ferrenquín, nombre que le quedó.

ESQUINA SAN LÁZARO:

En 1752 funcionó en esta esquina el Real Hospital de San Lázaro, lugar de reclusión de enfermos de lepra, padecimiento también conocido como mal de Lázaro.

Frente a él se extendía la plazoleta de los lázaros, donde los enfermos solían pasear en las tardes soleadas. El hospital fue destruido por el terremoto de 1812.

 ESQUINA DE MUÑOZ:

La mas Antigua de Caracas debe su nombre al Doctor Miguel Muñoz y Aguado.

 El doctor Muñoz y Aguados era recordado por los cronistas, como un hombre de carácter feroz.

 Por los alrededores del centro de la ciudad se alzó su casa solariega a mediados del siglo XVIII y junto a ella se encontraba una fuente pública, que con el paso del tiempo adquirió el apellido del severo personaje, y que estaba decorada con un “león teologal” como lo acota Blas José Terrero.

 Hace años esta esquina era ocupada por la tradicional sastrería CASA MUÑOZ (donde un peso vale 2).

 Después de cerrar ésta casa, se instaló el Café Muñoz, que con el tiempo se fue convirtiendo en un clásico punto de reunión, tanto para la minuta del mediodía como para el café con amigos.

 En verano muy concurrido en el atardecer.

 ESQUINA PUENTE YANES:

Esta esquina debe su nombre al Dr. Francisco Xavier Yanes, originario de La Habana, Cuba, que llegó a Venezuela a principios del siglo XIX.

 Se destacó por su participación en los hechos de emancipación y por realizar escritor sobre nuestra historia nacional.

 Estuvo casado con la hija del Dr. Socarrás y estableció su casa de habitación en la esquina siguiente a la de su suegro.

 Cerca de esta esquina, a finales del siglo XIX, el arquitecto Hurtado construyó un puente que oficialmente se llamó Puente Antonio Guzmán Blanco.

 Sin embargo, teniendo el pueblo la referencia del Dr. Yanes, siempre lo llamó Puente Yanes, tal como se le conoce.

 ESQUINA SOCARRÁS:

En esta popular esquina de La Candelaria vivió y murió el Dr. Socarrás, médico nacido en Puerto Príncipe, Haití. Llegó a Venezuela en 1757.

 Su casa fue sede de la Botica de Socarrás, donde expedían medicinas.

 En 1900, en esta esquina sufrió un atentado el entonces Presidente Cipriano Castro.

 ESQUINA AVILANES:

Hacia el año 1875, cerca de esta esquina vivieron 4 hermanos músicos de apellido Avilán, quienes eran muy solicitados para amenizar retretas y fiestas.

 ESQUINA MIGUELACHO:

En esta esquina funcionó la pulpería de Ño Miguelacho, una de las más populares de la ciudad. Este personaje fue un defensor de niños y desamparados.

 En 1813 fue señalado de tener simpatías contrarias al partido oficial, ante lo cual una congregación de niños salió en su defensa, vociferando por su libertad en la Plaza Mayor. La petición fue aceptada por el Gobernador.

 ESQUINA PLAZA ESPAÑA:

En 1954, esta esquina fue conocida como Cerrito del Diablo, porque cerca de allí murió una niña maldecida por su madre y como consecuencia, según narración popular, el Diablo se la llevó antes de ser sepultada; posteriormente, un franciscano le da el nombre Cerrito de los Claveles.

 Para 1905 se erige allí un monumento en conmemoración a Colón y el lugar pasó a llamarse Macuro, y no es sino hasta 1946 cuando cambia su nombre por el de Plaza España, colocándole un busto de Miguel de Cervantes, del que en la actualidad solo queda el pedestal.

 LA ESQUINA DE EL MAMEY:

Entre el Mercado Municipal de Quinta Crespo y la Plaza Miranda, está relacionada no sólo con la mata de este fruto que había anteriormente en esta zona del Centro de Caracas, sino también con la temible Sayona.

 Aunque muchos creen que éste espanto fue inventado por las abuelas para tratar de aleccionar las vagabunderías y andanzas de los hombres más jóvenes y mujeriegos, el temor a ser sorprendido por ésta belleza nocturna era tangible.

 ESQUINA DE CAMEJO:

Pedro Antonio Camejo tenía un taller sencillo donde se dedicaba a la elaboración de ladrillos, pero su principal producto eran las losas elaboradas con la técnica de la tierra vidriada, la primera cerámica que se hizo en la capital de Venezuela.

 ESQUINA DE MADERERO:

En el Teatro del Maderero se presentaban piezas populares conocidas con el nombre de Las Jerusalenes y como en esa época la luz eléctrica no había llegado a nuestro país, la escena era iluminada con candilejas.

 Las mechas de estas lámparas eran bañadas en grasa animal, por los que producían una densa columna de humo mientras estaban encendidas.

 ESQUINA MATURÍN:

Su origen es de 1677, llamándose Esquina de Arguizones porque allí quedaba la casa del General Pedro Luis Arguizones, pero luego cambia de nombre a Esquina de Maturín por un negocio de una pulpería que se estableció allí, en el terreno de esta esquina donde actualmente queda el templo masónico, existió la casa del Regidor Valentín Ribas hermano de José Félix Ribas.

 Fue en esta casa, donde se reunieron por última vez los conjurados del 19 de abril de 1810, la noche del miércoles santo, ante de cumplir su misión, en donde allí se dictaron medidas que se habrían que tomar en la creación de la nacionalidad venezolana.

 Se dieron las palabras de los próceres Simón Bolívar, Francisco Miranda, Muñoz Tebar y Coto Paul.

 Allí nació el 19 de abril de 1810.

 ESQUINA DE JESUÍTAS:

Se conoce con ese nombre porque allí quedaba la casa que habitaban los padres de aquella orden.

 La casa fue vendida luego a la Real Hacienda, sin embargo, la esquina conservó ese nombre.

 En la esquina había una hermosa mansión colonial que fue residencia de los progenitores del General Rafael Urdaneta.

 En 1888 El Doctor Andueza Palacios adquirió el solar de la casa que luego fue asiento de la Academia de la Historia

 ESQUINA LA FE:

Ésta esquina forma parte de la trilogía de virtudes (caridad, esperanza y fe) que se enmarcó dentro del Barrio de la Trinidad, para dar nombre al barrio que ya en el plano de 1852 muestra algunas manzanas.

 ESQUINA LUNETA:

La esquina tomó ese nombre debido a que en 1678 se comienza a construir una muralla de defensa militar por temor a la invasión de los corsarios franceses. Dicha muralla jamás fue terminada.

 ESQUINA DOCTOR PAÚL:

Esta esquina lleva este nombre en honor al Doctor Felipe Fermín Paúl, quien tenía su residencia en ese lugar.

 Fue figura principal de la Sociedad Patriótica, con gran actuación en los sucesos del 19 de abril de 1810, la Junta Suprema lo nombró Ministro del Tribunal de Apelaciones, el primer Gobierno Revolucionario lo nombró Secretario de Gracia y Justicia.

 Se desempeño como Rector de la Universidad de Caracas en 1823.

 ESQUINA PUENTE TRINIDAD:

Su nombre se debe que por los años 1765 a 1766, se concibió la idea de dar a las calles, esquinas y templos de Caracas nombres de patrones celestiales entre esos, estaba incluido esta esquina.

 ESQUINA DE HOSPITAL:

En la esquina que antecede a la tristemente célebre Esquina de la Cárcel, conocida popularmente como La Rotunda, estuvo situado el hospital anexo al convento de los Padres Neristas, y como en otras ocasiones, dio nombre a la “Esquina de Hospital”.

 Se llamó, en los tiempos de la Colonia, Esquina de “La Cárcel”.

 Luego el pueblo la bautizó “La Rotunda“, y hoy se llama “La Plaza de la Concordia”.

 Posteriormente, Guzmán Blanco ordenó la construcción del Hospital de Caridad para Hombres, en un inmueble en la misma localidad.

 ESQUINA DE AMADORES:

En La ciudad de los techos rojos, Enrique Bernardo Núñez explica que en la nomenclatura dada a la ciudad en 1811 se definía como calle del Poniente "La que se desprendía de Amadores o Mercedes Vieja hasta el solar de la viuda de Puerto Escondido.

 La manzana situada al noroeste de la esquina fe el solar del primitivo convento de los padres Mercedarios, que por hallarse tan distante de los otros conventos (San Francisco y San Jacinto) " sus campanas no se oyen".

 En fecha no determinada fijó su residencia en la esquina una familia Amador, y desde entonces comenzó a conocerse como la Esquina de Amadores, cayendo en el olvido el primitivo nombre de las Mercedes Vieja... La esquina donde murió José Gregorio Hernández es hoy un mercado.

 ESQUINA DE ZAPATERO - LA PASTORA:

Dice Rafael Valery en la Nomenclatura Caraqueña", un humilde zapatero dio nombre a esta esquina, que debió establecerse en el sector hacia el último cuarto del Siglo XIX.

 El Plano de 1875 indica como Zapatero la actual esquina del Gobernador, en la Pastora, y esto continúa hasta el plano de 1897, en cual, a su vez, la denomina del Jardín.

 El Plano de 1906 es el primero en señalarlas como hoy la conocemos.

"¿POR QUÉ... CANTA UN PÁJARO ENJAULADO?"

 

"¿POR QUÉ CANTA UN PÁJARO ENJAULADO?"

 

CADA MUJER debe tener en su control, el dinero suficiente para moverse y rentar un lugar para ella sola, aunque nunca lo desee, aunque no lo necesite.

 

Algo perfecto que ponerse si en una hora requiere de estar lista, para una cita de trabajo o amorosa.

 

Una mujer debe tener una juventud que se enorgullece dejar atrás.

Un pasado jugoso, que espera con ansias contar cuando sea mayor.

Una mujer debe tener destornilladores, alicate, un martillo, un taladro y un sujetador de encaje negro.

 

Una amistad que la haga reír y una que la acompañe a llorar.

 

Una mujer debe tener un buen mueble que no haya pertenecido a nadie más en su familia.

 

8 Platos que hagan juego, copas altas para vino, y una receta estrella para lucirse con delantal, y cuchara de madera.

 

La sensación de tener control sobre su destino.

 

Toda mujer debe saber cómo enamorarse, sin perderse ella misma; como renunciar a un trabajo; terminar con un amante; y confrontar a un amigo sin arruinar la amistad.

 

Cuando intentarlo de nuevo y cuando tiene que marcharse.

 

Toda mujer debe saber que no puede cambiar el largo de sus piernas, el ancho de sus caderas, ni la naturaleza de sus padres.

Que su infancia pudo no haber sido perfecta, pero ya se terminó y está dentro de ella superar traumas y conflictos.

 

Toda mujer debe saber qué haría, y qué no haría por amor.

 

Como vivir sola, aunque no le guste.

 

Toda mujer debe saber en quien confiar, en quien no.

 

Toda mujer debe saber respetarse a sí misma, y mas aún, exigir respeto para con sus hijos, principalmente.

 

Toda mujer debe saber a dónde ir cuando su alma busque consuelo, ya sea a la cocina de su mejor amiga
o por un paseo en el bosque una mañana de invierno.

 

Toda mujer debe saber a quién sí y a quién no, y hasta dónde apoyar de su familia o amigos, y cuando poner un parado, aunque no les guste a los demás.

 

Toda mujer debe saber lo que puede y no puede hacer, en un día, en un mes o en un año.

 

Ms. Maya Angelou

 

LÉANSE LA HISTORIA... DE LA BARBARIE AZTECA

 LÉANSE LA HISTORIA... DE LA BARBARIE AZTECA

Luego dicen que los malvados europeos eran los malos.

 

Que sí, hicieron barbaries terribles pero las civilizaciones indígenas tampoco eran de lo más normales y santas.

 

El Tzompantli era un altar donde se empalaba las cabezas de los cautivos sacrificados con el fin de honrar a los dioses.


ESTA ES SU HISTORIA....

La visión era pavorosa.

 



Desde gran distancia, la comitiva cautiva iba arrastrando los pies por aquel sendero polvoriento y el grado de inanición, deshidratación y agotamiento que desde su captura venían soportando aquellos despojos humanos, hacía que estos desgraciados solo pudieran ser merecedores de la compasión de los observadores que se iban encontrando por aquel sendero que conducía al infierno.


Campesinos con unos miserables sayos asistían a los condenados a ser pasto de la barbarie  Azteca, que para el caso es lo mismo.


Les echaban agua por encima de la cabeza, les daban de beber y sobre la marcha, un puñado de frijoles aplacaba la demanda perentoria de alimentos que aquellos seres con los ojos desencajados demandaban en silencio.



El escenario era dantesco.

En torno a largas ramas de Mezquite o Ahuehuete –árboles endémicos– la rehala de capturados para los horrendos sacrificios, casi pendían de las gruesas sogas amarradas a sus precarios cuellos vinculados así sin posibilidad de huir de una agonía penosa, en la que, por el camino, muchos fallecían; los primeros, los niños… los primeros en morir, eran los niños, si, los niños.

 

Estos caían como moscas por las durísimas condiciones del trayecto, falta de condumio y sueño lacerante, al que se sometía a aquellos enajenados a la vida.

 

Las risas y el juego habían desaparecido de sus rostros y hábitos cotidianos; ahora solo cabía andar o reventar.

Aquel al que la adversidad lo doblegaba, se le reventaba con un seco mazazo la tapa de los sesos, y punto.

 


A continuación, las mujeres eran las más castigadas.

Primero caían las embarazadas reventadas por las jornadas de camino y a continuación eran molidas a palos ellas y sus fetos por más que intentaran protegerse en un acto de humanidad heroica y extrema; tras este acto de barbarie, aquella pulpa humana era dejada a la vera de la senda para ser pasto de los carroñeros.


Los que conseguían sobrevivir y llegar a Tzompantli, quedaban lívidos ante la elevada e imponente muralla de las calaveras.


Miles de cráneos ya osificados se agolpaban alineados ordenadamente en hileras compactas unidos en el horror de aquella espeluznante visión por una argamasa de barro y hierba molida.

 

Según descripciones del Dr. Eduardo Matos Moctezuma, arqueólogo y máxima autoridad mexicana en lo concerniente al mundo precolombino, los sacrificados en el Templo Mayor y en el juego de pelota (una forma de futbito macabra y temprana), eran ensartados en sus parietales por gruesas ramas de Mezquite (un árbol que se caracterizaba por su peculiar e intensa producción de hidrógeno) con cuyas rectas ramas se atravesaba a los caídos de forma transversal tal que si de pinchos morunos se tratara, permítaseme la licencia.


Esta inserción en las cabezas no era casual ni caprichosa pues se pretendía también matar al “Tonali” o alma del interfecto tras quitarle primero la vida física obviamente.

 

La aniquilación así del adversario era total y no se le permitía acceder a mundos paralelos tras su fallecimiento.


Los que conseguían sobrevivir y llegar a Tzompantli, quedaban lívidos ante la elevada e imponente muralla de las calaveras.


La empalizada más famosa hecha (de las varias construidas) con los restos de los adversarios caídos en combate, la llamada Huey Tzompantli, estaba dedicada a Huitzilopochtli, cuyo nombre significa "Colibrí Azul a la Izquierda" y era, ni más ni menos, que el Terrible Dios Mexica del Sol y la Guerra; cuyo Templo Sagrado ubicado hoy bajo tierra, y en proceso de excavación en la calle Guatemala de la Gran metrópoli, y una de las capitales del mundo, que es Ciudad de México D.F.


La llamada cultura azteca fue muy prolífica en sacrificios humanos a una escala desconocida hasta entonces en el mundo “occidental


Si bien a ciencia cierta no se sabe el significado, se cree que el Tzompantli no sólo servía como advertencia para los enemigos, sino que celebraba la muerte, más que la vida, como lo dice el arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez “es importante conocer el sentido de la religión y de la muerte para los pueblos prehispánicos.

 

En la cosmogonía mesoamericana, los hombres existían para adorar y alimentar a los dioses con ofrendas; era una condición para que la vida continuara.


Los cráneos que se encontraban en el Tzompantli acompañaban al Sol desde el amanecer hasta el mediodía, momento en el que las mujeres muertas en parto los relevaban acompañándolo hasta el ocaso, entonces viajaban por el inframundo hasta el amanecer cuando nuevamente los guerreros iban con el Sol.


Se han encontrado por medio de exploraciones arqueológicas algunos Tzompantlis.


En 1951 se encontró uno en Chichén Itzá.


En 1970 el arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma encontró otro Tzompantli en Tula.


Posiblemente el más conocido de todos es el del Templo Mayor el cual de acuerdo a diferentes estimaciones antiguas llegó a tener cerca de 60 000 cráneos humanos al momento de la llegada de los españoles en 1521.


El 20 de agosto de 2015 se dio a conocer que un equipo arqueológico del Instituto Nacional de Antropología e Historia, descubrió en el centro histórico de la Ciudad de México una estructura hecha de alrededor de 35 cráneos humanos, que se identificó como el Huey Tzompantli o Gran Tzompantli de México-Tenochtitlán, descrito en las crónicas de los conquistadores españoles.


​El Huey Tzompantli hallado en la calle Guatemala 24, a espaldas de la Catedral Metropolitana estaba dedicado al dios Huitzilopochtli quien era el dios de la guerra para los mexicas; y que pudo llegar a albergar 130.000 Cráneos.


Y creen que hay otra torre debajo del patio trasero del propio espacio de culto cristiano.

 

Los resultados de su investigación acaban de ser publicados en la Revista Science.


El 75% de los cráneos examinados hasta ahora pertenecen a hombres, la mayoría entre los 20 y 35 años, la edad de la mayoría de guerreros; pero el 20% eran mujeres y el 5% pertenecían a niños.


Resultados horrendos de la extorsión tributaria humana que imponían los Mexicas a sus centenares de pueblos sometidos.


Extorsión tributaria que también bajo la forma de guerras floridas de imponían a los pueblos que no se habían sometido a su vasallaje.


Una presión brutal como consecuencia de la práctica de las expediciones aztecas en busca de prisioneros para sus macabros rituales.


Lo que en principio se planteó como un tributo en guerreros Tlascaltecas, Totonacas, Txitximecas, etc...


Con el tiempo se convertiría en un insoportable saqueo de los estados periféricos, los cuales tenían que soportar la brutal bota de sus opresores.

¡SEGURO USTED NO LO SABÍA!

 

¡SEGURO USTED NO LO SABÍA!

 



"Pero el Estado de “Florida” de los Estados Unidos de Norteamérica, fue liberada por nuestro Libertador Simón Bolívar, y fue tierra de nuestros antepasados venezolanos.

Bolívar, en los tiempos de la guerra de independencia, había esperado de los Estados Unidos, que al menos, se mantuvieran imparciales en el conflicto independentista que se libraba en toda la América.

 Los Estados Unidos, sin embargo, apoyaban al imperio español que controlaba entre otras colonias, la Florida.

 No solo apoyaban a España, sino que prestaban sus navíos y pertrechos de guerra para que continuará la ocupación de sus colonias.

 La Florida era estratégicamente clave para Bolívar, ya que desde allí se controlaban las rutas de navegación hacia España desde Cuba, Puerto Rico y Bahamas también controladas por el imperio español.

 Simón Bolívar formula un plan para desplazar a España de la Florida y decide invadir y tomar la Florida.

 Para ello encomienda a su general Gregor McGregor de su legión británica a esta difícil misión. Cumpliendo los designios de Simón Bolívar, McGregor logra entre otras cosas, reclutar en Charleston y Savannah unos 150 milicianos en su mayoría veteranos de la guerra anglo-estadounidense de 1812.

 Entre los expedicionarios también se encontraban los oficiales venezolanos Pedro Gual, Juan Germán Roscio, Constante Ferrari, Agustín Codazzi y Lino de Clemente; este último había sido designado por Bolívar para representar los intereses de la naciente República de La Florida ante el gobierno de Washington.

 McGregor toma por sorpresa la Florida el 25 de junio de 1817, e izó la bandera venezolana al igual que la Cruz Verde de la República de la Florida en el Fuerte de San Carlos en Ferdandina.

 La República de la Florida fue entonces controlada por Venezuela y Bolívar. Nuestra bandera ondeaba en esa tierra y nuestros venezolanos y sus antepasados lograron la independencia de La Florida en donde hoy viven miles de compatriotas de esta tierra tricolor.

 Una vez sometida la guarnición española que estaba al mando del brigadier Francisco Morales, Bolívar ordena establecer la sede del gobierno de la nueva República de Florida y se organizaron las instituciones, se nombraron autoridades y se establecieron plazos a aquellos que no simpatizaban con la independencia de la Republica de la Florida de España para que vendieran sus bienes y abandonaran el territorio.

 Bolívar no solo se sintió complacido de la hazaña de su general McGregor sino que procedió por su parte a apresar en el Río Orinoco 2 goletas norteamericanas Tiger y Liberty, que servían de apoyo para el transporte de material bélico a los españoles allí violando el bloqueo naval impuesto por Bolívar e incautando las mercancías que llevaban a bordo.

 Esto motivó la intervención de Estados Unidos.

 La Florida se consideraba un objetivo más del expansionismo estadounidense promovido por el presidente James Monroe, mientras que, para Bolívar, la Florida era solo una plaza estratégica para la guerra de independencia hispanoamericana.

 El desenlace final fue la salida definitiva de España de la Florida y descrita por El Libertador en estos términos:

“El general americano Jackson ha tomado por asalto el fuerte de Pensacola, forzando a los habitantes a retirarse hasta Barrancas, donde últimamente se habían refugiado; de este modo todas las Floridas, españolas están en poder de los americanos del Norte”.

 Con la intervención de Venezuela, Estados Unidos se hace de la Florida, pero España la pierde.

 Bolívar, fue el más Brillante Hombre-Guerrero del siglo XIX, que parió Venezuela para el mundo."